viernes, febrero 26, 2010

ENSAYOS MUSICALES

Restaurante Nithard, uno de los más exclusivos de la capital. Don Juan Soldevilla, banquero de profesión, coloca los cubiertos encima de su plato de porcelana, dobla su servilleta procurando no dejar a la vista los restos de comida, se excusa ante su mujer, se levanta y se va al cuarto de baño. Cruza la puerta, y se encuentra con unos músicos interpretando una pieza de Haendel.

-Lo siento, pero usted no puede entrar –le recrimina en voz baja el director del conjunto.

-¿Cómo? ¿Me puede explicar qué broma es esta?

-Tenemos la sala cogida. Además, está usted interrumpiendo la concentración de los músicos. ¿No ve cómo están desafinando?

Y a continuación, visiblemente airado, le cierra la puerta en las narices.

-Lo siento, pero tenemos la sala cogida.

Don Juan Soldevilla, banquero de profesión, llama a un camarero, que acude con su librea inmaculada, pajarita incluida.

-Efectivamente, el Grupo de Cámara de San Bernardo cuarenta y tres ha hecho una reserva –y le enseña la página correspondiente al día en curso del libro del restaurante -. No se preocupe, dentro de media hora acabarán, y podrá usted hacer sus necesidades.


-Pero, ¿cómo se permite esto? ¡Es un atropello! –se enerva el banquero Juan Soldevilla.

-Es que la acústica de los lavabos de este establecimiento es inmejorable –se pavonea el camarero –Aquí se han hecho grabaciones hasta de la Deutsche Gramophon.

-¡Pues como si estuvieran Bach, Mozart y Rimsky-Korsakoff ahí dentro! ¡Esto es un cuarto de baño, y aquí la gente viene a mear y a cagar! ¡Yo, cuando voy a la Ópera no dejo mis truños allí, así que exijo reciprocidad!

La cabeza del director del conjunto sale de la puerta, y chista a ambos para que guarden silencio.

Llega el encargado, también con librea inmaculada pero con expresión algo nerviosa, se deshace en disculpas e indica al banquero don Juan Soldevilla cómo ir al cuarto de baño para empleados. Este, mientras encamina sus pulcros pasos hacia allá, se sonríe a sí mismo. Esta situación es esperpéntica, pero al menos he sabido imponerme. Que me vengan a mí con esas, a uno de los ejecutivos del año según la revista “Dinero”.

Cuando llega al cuarto de baño para empleados, se encuentra con dos señoras cantando ópera, quienes le cierran la puerta con gran estrépito.

3 comentarios:

Ptolo dijo...

jajajaja


Una pena que no lo alargues más, creo que puede dar más de sí. A mi me molaría que el lenguaje del banquero fue más "exclusivo" a la hora de usar frases como "Que me vengan a mí con esas, a uno de los ejecutivos del año según la revista “Dinero”." Diferenciar bien a los personajes y sus roles dentro de la historia mediante sus acciones y vocabulario (que no haga falta decir que es banquero para que se vea que es banquero.)

Lo dicho, a ver si te estiras más y metes más historia que la has dejao a medias!!

Kermit dijo...

Puede ser, puede ser.

viejecita dijo...

A mí me ha encantado.
¡ Y que se habrá creído el banquero ese! Como si los artistas no estuvieran por encima de las necesidades de los banqueros!
Lo que me impresiona es el tamaño de los cuartos de baño.
Que ya me impresiona que en el de los clientes quepa un grupo de cámara, con sus sillas, y su chelo tripudo, (que no creo que haya piezas de Händel para chistu, que son los que tocan de pié).
Pero que en baño de los empleados, que siempre son mucho más pequeños quepan dos señoras gordas cantando, ¡¡¡y al mismo tiempo!!!

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