lunes, junio 01, 2009

PSICOFONÍAS

En vida fui un desgraciado, y por eso me sorprendió tanto el encontrarme, esa noche, una grabadora encendida sobre la tumba.

Me dejé los años escribiendo canciones y ensayando con los diferentes músicos que logré captar, todos ellos tan acabados como yo, y lo único que conseguí fue grabar un disco en una compañía efímera, cuatro entrevistas contadas en programas de emisoras piratas, y algunas actuaciones en locales de aire de tabaco y suelo de serrín. Nada de números uno en las listas de éxito, ni de conciertos en estadios llenos, ni de deliciosas “groupies” dispuestas a todo. Escondía mi tristeza entre drogas y alcohol, y una mañana gris me encontraron muerto en un banco del parque. Mi cuerpo pasó a descansar en el cementerio viejo, y pronto descubrí que uno de mis vecinos era Roger Blast, el legendario e inaccesible cantante del grupo Mythic. Su tumba estaba siempre cubierta de flores y rodeada de admiradores, a los que trataba con la misma indiferencia que había exhibido en vida, mientras nadie se fijaba en el nombre que estaba grabado en mi lápida.


En el cementerio no había guitarras ni baterías, pero a mí me gustaba salir en las noches claras, y cantar mis grandes no-éxitos, u otras canciones que se me iban ocurriendo en la eterna soledad de mi ataúd. Otros músicos hacían lo mismo, aunque entre ellos nunca estaba Roger Blast, y nuestras voces se juntaban con el canto de las aves y el viento. Sólo las fantasmas más feas hacían algo de caso al recital, pero, aun así, en esos momentos hasta merecía la pena el estar muerto.

No era extraña la presencia de grabadoras registrando psicofonías, pero cuando di con una encima de mi tumba, supuse que se trataba de un error y me incliné para apagarla.

-Ey, Seth, déjala como está. Me molan muchísimo tus nuevas canciones, tronco, son la caña.

Miré hacia donde venía la voz, y vi cómo se levantaba un joven de detrás del panteón de los Wallis. A la luz de la luna y las farolas se distinguían chaqueta de cuero, gafas de sol, tupé interminable, patillas con forma de hacha y una botella de bourbon en la mano derecha. Nunca había pensado que mi pop melódico podría atraer a ese tipo de gente, pero me había llamado por mi nombre, y no había confusión posible.

-¿Quieres grabarme una psicofonía? Caramba, qué ilusión. Espero que mi voz suene bien, no sé si la acústica de este sitio es muy buena.

-¿Sabes, tío?, yo le doy a la batería, y un colega mío maneja la guitarra cosa fina. Vamos a dejar tus canciones, que de esta triunfan seguro.

-Bueno, je je, luego te digo cómo va la parte instrumental. Dime, ¿cómo es que me conoces? Yo nunca tuve muchos seguidores, y a ti no te recuerdo.

-Mi churri, que me pasó tu disco. Tío, “Amor insomne” es un temazo, no sé cómo no llegó al número uno.

-Intereses comerciales, son todo intereses comerciales. Bien, estoy dispuesto, cuando quieras empiezo. Por cierto, no sé tu nombre.

-Llámame Chuck. Espera que rebobine la cinta… A ver… Ya está, grabando.

El aire, las aves y los demás fantasmas enmudecieron mientras yo cantaba. La luna y las estrellas brillaban como cuando yo era joven y me decían que el mundo sería mío, los cipreses elevaban sus dedos al cielo en mi honor y hasta las estatuas de mármol parecían sonreír. Nunca mi voz había sonado tan clara, tan potente, tan alejada de los estragos de las drogas y el alcohol. Mientras las notas fluían, me dejé llevar, e imaginé bellas mujeres peregrinando a mi tumba, y sesudos críticos reconociendo sus errores.


-¡Genial, tronco! -dijo Chuck, nada más pulsar la tecla de “stop” -. ¡Esto va a quedar de la hostia! ¡Joder, cómo van a flipar el Johnny y el Terry cuando lo oigan!

-Muchas gracias. Hacía tiempo que no me sentía tan bien. ¿Tienes unas partituras a mano, para que te ponga el acompañamiento?

-Pues no, tío, no suelo llevar encima. Mira, ¿te vale este cartel? Es de un concierto al que fui el otro día.

Chuck bebió unos generosos tragos de su botella mientras yo desplegaba el armadillo de papel que me pasó y, con un lápiz de punta roma, garabateaba algo que no sé si podría pasar por notas y pentagramas.

-Bueno, pues ha sido un placer. No te olvides de volver para enseñarme cómo ha quedado.

-Trato hecho, tío.

Elevé la mano derecha para despedirme de Chuck. Por primera vez desde mi entrada en el cementerio, el fantasma de Lady Julia me estaba poniendo ojitos tiernos, y en mi manual nunca había estado el perder una ocasión así.

-¡Oye, oye, espera! ¡No te vayas!

-¿Qué quieres?

-Seth, tronco, necesito que me hagas un favor.

-¿El qué?

-Tío, seguro que tú te llevas dabuti con Roger Blast. ¿A que sí?

Y entonces me di cuenta. Los seguidores de Mythic que peregrinaban a la tumba de su cantante iban a menudo vestidos de la misma manera que Chuck, e incluso traían a menudo botellas de bourbon de la misma marca. Algunos venían luego por la noche para grabarle psicofonías, sin éxito. Todo encajaba como las piezas de un rompecabezas, no sé cómo no me di cuenta hasta ese momento.


-Tú eso lo que quieres en realidad, ¿no? Me has usado para intentar acercarte a él, ¿no?

-Joder, tronco, tampoco te pongas así. Tu música me mola, pero la suya también. ¿Qué hay de malo en eso?

-No, nada, absolutamente nada. Estaría muy bien si fuera así de verdad.

-¡Tío, que lo es! ¡Tus canciones son de puta madre!

-Si tanto le gusto a tu “churri”, ¿cómo es que no ha venido contigo?

-¡No me vengas con esas ahora, hombre! ¡Joder, y yo que pensaba que, siendo un muerto de hambre, serías un tío enrollado!

-Ah, vale, ya he tenido suficiente. Desaparece de mi vista, babosa.

-¡Tío, joder, que no he querido decir…!

Sin esperar a que Chuck pronunciara una palabra más, fui adonde estaba Lady Julia, que me seguía mirando con ojos receptivos, y estuve hablando con ella durante horas.

Por supuesto, me cuidé mucho de contarle la verdad.

4 comentarios:

viejecita dijo...

Me gusta.
¡Por fin un protagonista que se lleva a la chica!

Arancha dijo...

Oye, pues me ha gustado mucho... Como todas las viejas glorias del rock, apático, a la sombra de otro y con una muerte prematura... No podía ser de otra manera :D
A ver si lo lees mañana!!

Xuan dijo...

Esta muy chulo. Esta tarde lo comentamos.

fran dijo...

ahora las psicofonías se grabarán con mptreses desos no? qué mayores nos hacemos kermit.
me ha gustado mucho.

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