viernes, diciembre 05, 2008

ESCRITURA RÁPIDA

Ayer, en el taller de relato breve al que voy, nos pusieron un ejercicio consistente en escribir, en nueve líneas y en nueve minutos, un relato que contuviera "amuleto" y "lata de sardinas". Esto es lo que me salió.

Mi mujer me ha llenado la casa de amuletos. Tengo la pared del dormitorio con espantosos colgajos que espantan el mal de ojo, curan enfermedades de las que no conozco ni el nombre, o incluso previenen la calvicie.

Mi única salida, cuando llega del bazar con más objetos mágicos, es ir al bar de Manolo y pedirle unas cervezas y uno de sus pinchitos con sardinas. Cuando vuelvo a casa, se me revuelven las tripas al ver cómo ella ha dejado las paredes, pero lo aguanto.

Pero hoy ha venido a buscarme al bar, y ha descubierto no sé qué propiedades mágicas en las latas de sardinas que usa Manolo. Y mi mundo terminará de hundirse cuando la cuelgue de la pared.

1 comentarios:

maria dijo...

¡Hay que ver que malas malísimas son las mujeres! Sobre todo cuando se convierten en legítimas.

A ver cuando empiezan a comercializarse los androides femeninos, a los que no les importe el desorden, cocinen bien, sean guapas, y no les dé por la decoración...

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