domingo, septiembre 14, 2008

LA NOCHE ME CONFUNDE

Esta noche, sobre la una y media. Tras haber estado en una fiesta -donde he bebido un par de cervezas a lo largo de la noche, que por entonces hace mucho tiempo que han dejado de hacer efecto -, vuelvo a donde tengo aparcado el coche, en Ciudad Universitaria. Entro, la cinta de Bruce Springsteen que tengo en la radio empieza a sonar, y meto la llave en el contacto.

Y el coche se niega a arrancar.

Hago uno, tres, diecisiete intentos, y nada. El motor, a cada intento, parece estar en estado más comatoso.

Aunque tengo cables para cargar la batería, pienso que va a ser difícil encontrar, a esas horas y en esas latitudes, alguien que me pueda ayudar. Aparte de, quién sabe, puede que el problema sea del alternador. Llamo al autoclub Repsol, mandarán una grúa en tres cuartos de hora.


Como estoy prácticamente sin saldo vuelvo a Moncloa, y recargo el teléfono en un cajero. Cuando vuelvo, ya no me queda mucho por esperar. Empiezo a hacer cábalas sobre a qué hora volveré a casa, y de cuánto tiempo estará el coche en el taller (habida cuenta de que, el lunes, es fiesta local en mi pueblo).

Al cabo de no mucho tiempo, efectivamente llega la grúa. Le cuento el problema al conductor. Este me pide las llaves e intenta arrancar el coche.

Y estupendamente, ningún problema. El motor ruge como si lo de antes fuera un mal sueño, y nada más.

Me siento avergonzadísimo, me deshago en disculpas, no me explico lo que ha podido pasar. El conductor es un sudamericano muy amable, no me dice ni una palabra fea. Lo que agradezco un montón.

Media hora más tarde, estoy de vuelta en casa, y no tardo mucho en esconderme entre las sábanas.

2 comentarios:

Serio Pérez dijo...

Hipótesis probables:
1-El célebre postulado de Jiménez Losantos: mientras más cerca estés de la Moncloa, peor funciona todo.
2-Un estudio reciente de la universidad inglesa de Wuanmorplis demostró que justo después de la segunda cerveza disminuye en un 90% la posibilidad de recordar el número total de copas bebidas.
3-La conocida paradoja de Freud sobre la predisposición innata del hombre a confundir agujeros.
4-Intento de abducción por extraterrestres que te confundieron con Elvis Presley
5-Combinación de las cuatro hipótesis anteriores.

Hipótesis particular para el extraño comportamiento, aparentemente amable, de un sujeto de cualquier nacionalidad que es importunado innecesariamente a eso de las tres de la mañana: ¿Llevabas puesto el traje de Kermit que muestras en la foto de tu perfil?

maria dijo...

¡ Que favorecido ha salido tu coche en la foto!
Me gustaría saber datos; objetivo, distancia focal... para usar cuando alguien me quiera fotografiar, a ver si salgo como Kate Moss.

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