lunes, mayo 26, 2008

INCOMPRENSIÓN

Sí, esto debió de ser una lámpara de aceite. Sergio retira los últimos terrones del objeto que han encontrado en las obras de su piscina, y descubre unos gastados caracteres árabes en la superficie de bronce oxidado. Caramba, esto es del siglo XIII o anterior, deduce de sus conocimientos de Historia, y de la cercana presencia de las ruinas de una fortaleza templaria.

Sergio coge un trapo y se pone a limpiar la lámpara, preguntándose si se la quedará o dará parte del hallazgo a las autoridades, cuando, de repente, surge de la abertura una voluta púrpura de humo.

Sergio pega un respingo y su silla se cae al suelo, llevándose a él consigo, cuando se incorpora no da crédito a sus ojos al ver ante sí una nube multicolor con forma humana.-¿Eres un genio? –pregunta, entre muerto de miedo y esperanzado -. Si así fuera, quiero que me hagas una liposucción, y que me aumentes la masa pectoral.


Pero la aparición se encoge de hombros, pone las palmas de ambas manos mirando al techo y retuerce la boca. Al cabo de unos segundos de perplejidad, Sergio se atreve a repetir la pregunta, y el genio, o lo que sea, niega con la cabeza por toda respuesta.

Poco después, es el genio el que rompe el silencio, y es el turno de Sergio de no entender nada de lo que le dice.

Así se pasan al menos una hora, Sergio intentando explicarle, mediante lenguaje gestual, lo que quiere a la aparición, esta cada vez menos interesada. Hasta que, finalmente, el humo acaba volviendo a la lámpara, a la que Sergio opta por no frotar más.

-¿Qué tengo que hacer para matricularme en árabe? –pregunta Sergio al día siguiente, ante el mostrador de la Escuela Oficial de Idiomas.

1 comentarios:

Anónimo dijo...
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