martes, febrero 05, 2008

REPOSTERÍA CRIMINAL

-Estas yemas están de chuparse los dedos, sor Agrado. ¿Podría ponerme cuatro cajas, en lugar de las dos que le he pedido?

-Aquí tiene. ¡Anda, que no se van a quedar contentos los clientes de su tienda!

-Esa es precisamente la idea, fidelizar al consumidor. Por favor, déle mi más cordial enhorabuena a las demás hermanas.


-Bueno, se la daré. Aunque, si he de serle sincera…

-No, no hace falta que me las envuelva. Aunque, ahora que lo pienso, mejor una sí. Hay una chica en el barrio que me gusta, ¿sabe? ¿Qué me quiere decir, con eso de serme sincera?

-Es que, en realidad, no hay muchas monjas en este convento…

-¿Ah, no? ¿Y quién hace las yemas, entonces? ¿Hay robots, como en las películas de ciencia-ficción?

-Robots, no… convictos.

-¿Cómo? ¿Me quiere decir, mi querida religiosa, que tienen presos manejando sus fogones, y habitando en sus celdas de clausura?

-Es que, con la caída de las vocaciones, no nos quedó otro remedio. Era eso o tener que parar la producción. Tenga, son veinte euros.

-¡Pero, esto es un escándalo! ¡Lo mismo estas yemas han sido cocinadas por un violador, o por un asesino en serie! ¿Cómo voy a darles un producto así a mis clientas?

-Ah, no se preocupe por eso. Los prisioneros vienen con nosotras a todas las misas, y van a confesión al menos una vez al mes.

-Unos angelitos, vamos.


-¡Unas criaturas de Dios, a las que estamos dando una segunda oportunidad! ¿Sabe que uno de ellos va a entrar en la orden, en cuanto consiga que lo operen de cambio de sexo?

-Ya veo. Oiga, ¿usted cree que yo podría conseguir alguno para mi tienda? Es que no sabe lo reivindicativos que se están poniendo últimamente los dependientes. ¡El otro día me vinieron con que querían librar dos días a la semana, nada menos! ¡Vaya usted a saber de dónde habrán sacado esas ideas!

-¿Vende usted algo relacionado con la religión, o con la Historia sagrada? Si no, el alcaide le va a decir que no.

-¿Qué tienen de malo los comercios de lencería íntima? ¡Son tan adecuados como cualquier otro, para la rehabilitación de delincuentes!

-El alcaide es una persona muy devota, no tiene nada que hacer.

-¡Esto es un escándalo! ¡Convictos en un convento! ¿Adónde vamos a llegar?

-Adiós, señor Serrizuela. Espero volver a verle pronto por aquí.

-¡Un verdadero escándalo!

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